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Primera mitad del siglo XX

El tranvía y primera farmacia en Tacoronte

Principios de siglo

Año 1901. Se inaugura el hospital de niños pobres (Hospitalito de Niños).

Año 1904. Muere el prestigioso médico Diego Costa y Grijalva, investigador, docente y orador elocuente.

Año 1905. Consta que el 6 de agosto se presenta en el Ayuntamiento una cuenta de la farmacia de Antonio de Ponte Cólogan por 100 sellos de estricnina que se compraron para los perros vagabundos, en la época en que se había producido hidrofobia. No se sabe otra cosa de esta farmacia, ni dónde estaba.

La estación del tranvía en 1904. Fotografía cedida por el Centro de la Fotografía del Cabildo Insular de Tenerife
La estación del tranvía en 1904. Fotografía cedida por el Centro de la Fotografía del Cabildo Insular de Tenerife

Año 1906. Consta que existe la farmacia de José María Roig Sánchez, en la carretera provincial. Casó con Mariquita Castro, hermana de Carmita Castro, profesora de pintura y de piano para muchos tacoronteros, entre ellos Óscar Domínguez y María Belén Morales.

En el mismo año, la peste que nunca existió en S/Cruz. Todo fue un bulo por cuestiones políticas de capitalidad.

Año 1907. Es médico de Tacoronte Ángel Capote Gutiérrez, que renuncia por optar al mismo puesto en la Laguna. El pueblo se queda sin médico titular que atienda a los pobres y se nombra interino a José Sievert y Álvarez, que al poco abandona por tener que ausentarse del pueblo. Al año siguiente se nombra a Victorino Pastor Calpena, quien sería más tarde médico municipal.

Años diez · Matadero, viruela y cocina económica

Año 1910. La gente se queja de la falta de higiene en el matadero de la calle Calvario, donde se sacrifican las reses y se despacha la carne. Con el tiempo este matadero sería una vergüenza, en palabras de un alcalde.

Año 1911. El médico Victorino Pastor recibe un telegrama de la península, su madre está muy enferma y tiene que hacer viaje a su pueblo. Pide 2 meses de licencia y deja en su lugar a Francisco Herreros. Se acuerda nombrar practicante a Aurelio López Trujillo.

Año 1912. Viruela en el pueblo.

Año 1917. Antonio Zerolo Álvarez, licenciado en medicina y cirugía solicita se le nombre médico titular por hallarse vacante la plaza. Se le nombra interinamente.

Año 1918. El vecino Francisco Infante pide se acuerde establecer una cocina económica para aliviar la situación de los pobres.

Años veinte · D. Enrique Castro, médico municipal

Año 1922. El médico Ernesto Castro Martín lleva unos años ejerciendo interinamente en el pueblo, cobrando 121,25 pesetas al mes. Llegó en 1917 procedente de Las Palmas y contrajo matrimonio con Catalina Fariñas Reyes, vecina de Tacoronte. Sus cuatro hijos llegaron a ser personas relevantes, destacando el cardiólogo Ernesto Castro Fariñas.

– ¿En Tacoronte existió un Médico conocido como “el Médico de los pobres”, al igual que un beato que tenemos en Venezuela y que esperemos sea pronto santificado? ¿Qué me puedes contar de él?

Mi respuesta fue afirmativa. Claro que sí, don Ernesto Castro Martín, al que ya habrán olvidado muchos tacoronteros. Le aporté algunos datos más sobre la saga de los Castro-Fariñas, sus sobresalientes 4 hijos, dos de ellos grandes figuras de la medicina en Madrid, otro Diplomático, entre otros muchos puestos de relevancia que ocupó en la Península y en Europa y un destacado Ingeniero Metalúrgico, que ha impartido sus conocimientos por medio Mundo, llamado don Gonzalo Castro Fariñas, que es al único que no conocí personalmente.”

Respuesta de Enrique Acosta a un comentario de su amiga, compartido en redes sociales.

Ernesto Castro Martín y su esposa
Ernesto Castro Martín y su esposa

Año 1923. Nuevamente se da la orden de retirar chiqueros y estercoleros.

Año 1924. Por primera vez, alguien se encarga de la limpieza pública, con sueldo del Ayuntamiento. Se acuerda adquirir una camilla en que poder transportar heridos o fallecidos a la Laguna cuando se da el caso. Se presupuestan 1.500 pesetas para un veterinario. El farmacéutico Santiago de Zárate y Llerena es concejal del Ayuntamiento, participando en la comisión de hacienda y en la de Higiene. El haber de un médico titular, 2.572 pesetas; de una comadrona 500.

Año 1925. Se dice en alguna publicación que Tacoronte es lugar de veraneo descubierto por médicos. El pueblo es recomendado para curar de tuberculosis, enfermedad común en la época, al igual que Vilaflor, adonde iban cubanos enfermos a restablecerse. Todavía no hay luz eléctrica. Algunos escritos hablan de estación veraniega de la isla por su clima, pero al mismo tiempo se lamentan de los malos caminos, escasez de agua y falta de lugares de recreo (casinos, sociedades). Siete expediciones del tranvía. Había 6.000 habitantes.

Año 1927. El archipiélago se subdivide en dos provincias, lo que da paso a la creación del Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife.

Año 1928. Ernesto Castro Martín, interino desde hace años, pide la plaza en propiedad.

Año 1929. Se nombra a la Farmacia Moderna, del licenciado Gaspar P. Fernández. Por primera vez se constituye la asamblea local de Cruz Roja en Tacoronte que preside el maestro Abel Bonnet Reverón. En su directiva se encontraban varias mujeres y dos médicos.

Años treinta · Nueva farmacia en Tacoronte y Guerra Civil Española

Años treinta: Nueva farmacia en Tacoronte y Guerra Civil Española.

Año 1930. Tacoronte es el octavo pueblo de la Isla con 6.619 habitantes. Dolores Quesada Sánchez, recién licenciada, abre farmacia en el pueblo.

Año 1931. Pedro Domínguez Quesada termina la carrera de Farmacia.

Año 1932. La corporación nombra por unanimidad farmacéutica del pueblo a Dolores Quesada Sánchez, con carácter interino. Era practicante municipal Nazario García Cruz, que renuncia y se nombra a Aurelio López Trujillo, que lo tenía solicitado. Y veterinario a José Delgado Mesa, sueldo 1.200 pesetas.

Año 1933. El Ayuntamiento saca a concurso la plaza de farmacéutico titular.

Año 1934. Hay carbunco en el ganado. Aparece como veterinario interino Antonio Mínguez Ibáñez, que reside en el municipio. El practicante Telesforo Dorta Glez requiere que se le nombre titular, 990 pesetas anuales. También se presenta Aurelio López Trujillo que queda designado por votación; había prestado servicios en varias epidemias.

Año 1935. Concurso para la plaza de farmacéutico titular. Presentan instancias María Dolores Quesada Sánchez, Pedro Domínguez Quesada y María Nieves Vidal Torres. Amplio debate, polémica y discusiones, quedando designada María Nieves Vidal. El recurso presentado por la señora Quesada fue desestimado.

Sobre este asunto sigue la polémica en 1936, y se produce la destitución de María Nieves Vidal porque el inspector de Sanidad no reconoció el acuerdo tomado por el Ayuntamiento.

Alicia navarro Cambronero en el Hotel Camacho en Tacoronte. Año 1935. Fotografía cedida por Celestino Díaz Diaz
Alicia navarro Cambronero en el Hotel Camacho en Tacoronte. Año 1935. Fotografía cedida por Celestino Díaz Diaz

Por problemas económicos se despide al veterinario Antonio Mínguez, quien ha sido competente en su oficio. Se le llamará cuando haga falta. Las reses en mal estado se queman con gasolina.

19 agosto 1937. Oficio del jefe provincial de Sanidad acerca del médico Manasés Herrera Martín, que ha solicitado su designación interina. Siendo médico de La Matanza no le es posible residir en esta ciudad. Se está de acuerdo siempre que corran por su cuenta los gastos de traslado por los servicios, viendo con agrado su designación. Manasés Herrera reconoce a los mozos llamados al servicio militar.

Se da cuenta de un oficio del gobernador civil acerca del procedimiento a seguir respecto al personal del Ayuntamiento en relación con sus actuaciones políticas y masónicas, resultando que de las declaraciones juradas no aparece que ninguno de sus componentes haya pertenecido al Frente Popular, ni a la masonería. Sin embargo el médico Ernesto Castro Martín queda separado del cargo por el Comandante Militar de La Laguna, y posteriormente deportado a Santa Cruz. (Era alcalde Francisco Domínguez Quesada). En el padrón de beneficencia: 119 familias registradas.

En la posguerra la vida es difícil. Racionamiento, los hombres al campo y a las obras públicas, las mujeres a Valle Guerra y Tejina a la zafra del tomate, pocos niños van a la escuela, la mayor preocupación es ganar el gofio de la semana sacando pinocha del monte para estiércol, las mujeres cargando leña del monte (hasta dos veces al día) para vender un haz a dos o tres pesetas. Parece una utopía recurrir al monte para paliar el hambre.


Año 1939. La edad de los hijos a efectos de familia numerosa es de 14 años.

Años cuarenta: Guerra Mundial y penuria.

Año 1940. En esta década Canarias padece mucha pobreza, muy por encima de la península, a causa del aislamiento y las consecuencias de la guerra civil. La economía del archipiélago, tan conectada durante su historia con Europa a través de las exportaciones de tomates, papas y plátanos, se resintió y la población canaria atravesó uno de sus períodos más difíciles.

En esta situación tan conflictiva el gofio fue la salvación. Se convirtió en el “pan de los pobres”, lo que le hizo ser poco menos que despreciado por las clases pudientes, desprestigio que se mantuvo durante muchos años.


En esos tiempos de penuria, el gofio con leche, caldo, miel, aceite o agua, fue el sustento básico del pueblo llano. Y el gofio no fue ajeno a la emigración hacia América tras la posguerra. En los barcos clandestinos que salían de las islas, el gofio fue provisión indispensable, ya que podía conservarse mucho tiempo en buenas condiciones, y además, una vez preparado, no necesitaba nada más para ser consumido. Hoy día, el preciado cereal ha recuperado su sitio en la dieta del canario después de años de abandono. Sus cualidades nutritivas han superado el desprestigio que sufrió en tiempo pasado.

Eran tiempos del Mando Económico en manos del capitán general de Canarias. Y funcionaba en aquella época. Los tranvías pintados de verde y las guaguas encarnadas de la Exclusiva facilitaban el transporte. El tranvía de las cuatro de la tarde del domingo venía cargado de estudiantes bailones, que acudían al hotel Camacho a sus conquistas, regresando en el tranvía de las diez de la noche. El que perdía el último tranvía tenía que regresar a pie
La provincia de Tenerife, la de más bajo coste del nivel de vida de toda España.

Año 1941. Sigue de médico titular Manasés Herrera Martín.

Año 1942. Presupuesto para Beneficencia 11.689’20 pesetas. Es veterinario Pedro López Zumel (se está construyendo el matadero municipal). El sacrificio de reses en el matadero (carnicería) había que hacer con asistencia de un concejal.

Año 1944. Se hace cola para sacar el nuevo DNI (con fotografía, huella digital y firma), sustituyendo la vieja cédula personal, que había de obtenerse anualmente mediante el pago de su importe según clase. Era un impuesto más.

Año 1945. La vida económica del Ayuntamiento se desenvuelve con gran agobio debido a los años de crisis creados por las guerras, la civil y la mundial. El Consejo Municipal de Sanidad lo preside el alcalde. El Ayuntamiento paga las medicinas para enfermos pobres incluidos en la Beneficencia, a justificar con las recetas.

Año 1948. Presupuesto para Beneficencia, 19.506’48 pesetas. Haber del farmacéutico municipal, 3.953’28, importe reducido al estar mancomunado con el ayuntamiento de El Sauzal. Aguarrás y zotal para limpieza de las oficinas municipales, de la farmacia Vidal Torres, que también suministra las vacunas para los mozos de reemplazo que se tallan en el Ayuntamiento. Practicante Manuel Puerta Cabrera, casado con Adoración Pérez y Pérez. Medicinas despachadas por el farmacéutico Vicente Hernández González.

Año 1949. Médico de asistencia pública domiciliaria, Tomás Sesé Ferreira, nacido 1887. Fue médico en Santa Brígida, Las Palmas. De baja estatura, con gabardina para cubrir los rotos del pantalón, caminaba despacio. Era de la península y llegó pobre. Fumaba hasta tener el bigote color tabaco. Estuvo varios años en Tacoronte, su familia mejoró económicamente y consiguió su primer coche, un Standard. Su consulta junto a la casa de Carmen Chiclana, La Estación. También estaba Manasés Herrera.

En este año se recibe un oficio del Gobernador ordenando se ponga en funcionamiento, conforme al reglamento de enfermedades infecciosas, un pequeño hospital de aislamiento donde puedan alojarse preventivamente los primeros atacados de enfermedades epidémicas. Desde el ayuntamiento se suplica a la autoridad se difiera para más adelante la obligación al carecer de locales adecuados, además de la dificultad de tomar una casa en alquiler con las condiciones exigidas, debido a que se hallan todas ocupadas por los numerosos veraneantes que en verano acuden a la localidad.

Se elige inspector municipal veterinario a Julio Luis Ucar Angulo, de Zaragoza, pero no se presentó en plazo legal a tomar posesión y se nombró a Santiago Marrero Prieto, siguiente en la lista. Aurelio López Trujillo, practicante de asistencia pública domiciliaria (APD) lleva 15 años en el oficio. Tacoronte tiene 10.020 habitantes en esta mitad del siglo XX.

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